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William Shakespeare (Inglaterra-1564)
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Es mejor ser vil que ser considerado vil, cuando, sin serlo, se recibe la acusación de serlo; y se pierde el justo placer, que de tal modo es juzgado no por nuestro sentir sino por lo que los otros ven:
¿por qué deberán los falsos adulterados ojos de otros criticar mi sangre vivaz, o, mis fragilidades, espías más frágiles aún, los cuales a su antojo consideran malo lo que yo tengo por bueno?
No, yo soy aquello que soy, y quienes miden mis excesos, hacen la cuenta de los suyos propios: tal vez yo vaya recto mientras ellos mismos van torcidos; por sus torpes pensamientos no se habrán de apreciar mis acciones;
a menos que afirmen ellos este mal común: todos los hombres son malvados, y triunfan en su maldad.
De "Sonetos"
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